Nada, absolutamente nada, exige más precisión que la poesía.

Escuchando: Smile – Tetsu Inoue

Recito en silencio, al alba.

Te invoco a tientas, moldeando,
haciendo lo imposible por dar forma
al milagro de lo sublime.

Mis labios recorren con parsimonia
los pliegues de tu nombre
al pronunciarlo muy despacio
tratando de intuir sus misterios.

Entonando, sí, tu nombre secreto,
buscando la inflexión reveladora,
te revivo en el verbo.

Pues decirte es amarte.

[Salmo VII]

Escuchando: Abandoned ship bells – Múm

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Ha llegado el tiempo de vivir
de nuevo. Tiempo de epifanía.

Tiempo de despojarse del sudario,
de limpiar los restos del óleo
con la frente bien alta,
de retirar los cirios consumidos
y las flores secas. Ha llegado la hora
de dejar las tinieblas atrás.
Sacude el polvo de tus sandalias.

Levántate y anda, amor.
Por lo que más quieras.

[Salmo II]

Escuchando: Crimson skies – The Cinematic Orchestra