El despertar

I

No, no era éste, no.
No, no era éste el abismo, no.
No, no era éste el lugar, el fulgor, el desgarro. No
era aquí, pero ya no importa. Ya no.

II

Ágata, alabastro, azabache, basalto. Negrura, sí,
de terciopelos ajados y revoloteos turbios, sí,
de batir de alas y fragor de vuelos, sí,
frenesí de ónice, de brisa oscura, de aroma carmesí.
Brotando desde el tuétano, tronzando, irrumpiendo así.
Si no hubiera sido allí, si no. Pero sí.

III
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