Crítica Musical

Cualquiera que me conozca sabe que mi gran pasión es la música. No es casualidad que sea el tema que más se repite en este blog, ni es casualidad que todo relacionado con esta manifestación artística despierte mi interés. Por todo esto, cuando surgió la oportunidad de escribir sobre la materia no lo dudé ni por un momento.

Desde finales de 2007 soy colaborador “en plantilla” de SonidObscuro, si bien he realizado otras colaboraciones puntuales (por ejemplo con el fanzine Dead City Radio o con el netlabel Larraskito).

Eso de “crítica musical” suena muy serio, ¿verdad? Añado a continuación un texto en el que hablo sobre mi aproximación a esta disciplina. Que sea leve.

Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan.
No conozco ningún otro criterio.
Antón Pavlovich Chejov

La crítica de arte es un género de opinión que explica, analiza, argumenta y enjuicia las cualidades y los valores de una obra de arte.
Armañanzas

El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer.
Frank Zappa

Imagino que todos nos hemos detenido alguna vez a analizar con calma los motivos por los que una canción o un álbum en concreto logran seducirnos o, por el contrario, no acaban de convencernos. Las razones para llevar a cabo tal proceso de reflexión pueden ser de lo más variopintas, desde el mero hecho de querer recomendar a alguien ese material hasta el propósito de preparar una reseña sobre el mismo.

Cada uno va perfilando el sistema que mejor se ajusta a su forma de hacer las cosas, proceso que, como cualquier otro, se va perfeccionando con la práctica. Yo parto siempre de la siguiente premisa: mis críticas deben exponer información relevante para que el lector pueda acercarse a la obra (y, por tanto, al artista); esto implica la inclusión de información objetiva y, muy especialmente, subjetiva. Esta subjetividad es que lo debería diferenciar mi crítica -género periodístico de opinión- de cualquier otra; al fin y al cabo, si todo lo expuesto fuese objetivo no se trataría de una crítica, sino de una reseña. La dificultad a superar estriba en el riesgo de inanición argumental que cualquier valoración personal debe afrontar.

Está claro que todos trazamos, en última instancia, una línea divisoria que separa lo que nos gusta de lo que no. Y, como dice el refrán, sobre gustos no hay nada escrito. En definitiva, mi parecer tendrá la importancia que cada cual quiera otorgarle, como es lógico. Agradar a todo el mundo resulta, en el mejor de los casos, una meta difícil de alcanzar; y una meta que, desde luego, no hago mía.

Finalizada la declaración de intenciones, entro en materia. ¿Cómo abordo, cuando llega el momento, la tarea de compartir mis impresiones sobre material musical? Mi objetivo es hacerlo con honestidad, con rigor; y esto sin perder de vista la existencia de una subjetividad -más o menos explicita- que depende del bagaje personal de cada uno y que obliga a buscar un equilibrio un tanto precario e inestable: es necesario fundamentar de forma consistente lo escrito, sin olvidar que una gran parte puede ser difícil de justificar más allá del mero “ejercicio de opinión”. Y sin olvidar nunca que el material sometido a examen es el fruto del esfuerzo creativo de alguien y que, como tal, merece un respeto. Así, la crítica constructiva es permisible; la crítica superficial y gratuita, no.

El proceso que sigo es sencillo y consta de seis fases:

  1. Examino el artwork del álbum, antes de dar paso a su audición: presentación, contenidos, etc.
  2. Me adentro ya en el proceso de escucha. Cuando se trata de una actividad de índole personal, en muchas ocasiones una primera aproximación es suficiente para decidir si el álbum encaja con mis gustos; sin embargo, cuando mi intención es emitir un juicio de valor lo habitual es que realice algunas anotaciones preliminares tras la primera audición, y que este proceso se repita un mínimo de cinco veces antes de plantearme la tarea de dar forma escrita a mis impresiones.
  3. Trato de depurar las anotaciones previas. En el caso de que sea necesario dar una valoración numérica, valoro corte por corte y calculo una nota media (aunque prefiero evitar las puntuaciones).
  4. Me documento acerca del proyecto musical (origen, trayectoria, influencias, peculiaridades, etc.) y del material a comentar (discográfica, críticas, distribución, etc.).
  5. Redacto.
  6. Reviso lo escrito. Es bastante normal que tanto en esta fase como en la anterior escuche de nuevo el material.

Julio 2008

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