
Me dan ganas de visitar de nuevo Suiza, desde luego. Es más, ¿a quién no?
Escuchando: Atmosphere – (r)

Me dan ganas de visitar de nuevo Suiza, desde luego. Es más, ¿a quién no?
Escuchando: Atmosphere – (r)
En parte se debe a vagancia, en parte se debe a que no voy a explicarlo mejor que estos dos caballeros, y en parte se debe a que he esbozado una sonrisa leyendo a uno y a otro:
Fantásticos.
Escuchando: Untitled 11 – Der Blutharsch
ORDO ROSARIUS EQUILIBRIO
O N A N I – [Practice makes Perfect]
Imagine the force of countless orgasms focused into a single purpose,a single vision made flesh- and you have Ordo Rosarius Equilibrio’s8th full-length album: O N A N I – [Practice makes Perfect].
This release, two years in the making, inspired partly by la petitmort, the little death achieved by one’s own hands or by the hands ofothers (as four hands please better than two) continues in the O.R.E. tradition of opulent depravity and decadent beauty as an unrestrained aural and aesthetic opus to the drives of man, sealed with apocalips kisses.
The music is in the ever-evolving sound of O.R.E., seductive and somber – this time possibly with a more «pop» orientation, which makes the songs all the more poignant. Lush guitars, poundingpercussions, humming organs and pianos, church choirs, subtle moansand female vocals by muse and mistress Rose-Marie Larsen, and theadded new element of a softly throbbing drummachine creates the evocative, ravenous soundtrack. And yet above all hovers the most dominant element- the stern and yet alluring voice of the visionary behind O.R.E., Tomas Pettersson, singing, speaking, inviting us to cum with him.
There is a sensible melancholy for what has been lost and for what will never be, mixed with wanton visceral visions and fullfilment –carnal love and hate, joy and grief. Tinged with subtle black humor, like a movie of Tinto Brass put into a musical score – and there’s even a song in italian. All the dreamlike masturbatory images in the album-artwork are derived from the lustrous and willing ranks of the Army of Roses and Equilibrium, and yet this is not mere porn or cheap erotica, but divine and infernal eroticism unrestrained. A fire of unhinged desire kindled to a raging flame that ignites and consumes, and that in the end, we are consumed by – the fire of life.
Sexual magic made manifest, or merely dandy decadence for an erotic eschatology, or both – you decide. And be that as it may, in the end, this will leave you on the floor to plead and beg for more.
Source: ORE newsletter 21/11/2008
Escuchando: Ben Pode Santa Maria – Azam Ali
Por cierto, ayer le di un buen meneo a la sección About (rebautizada como Me, Myself and I).
Escuchando: Joyous Insolence – Xploding Plastics
Mi experiencia de anteayer en la estación de Nuevos Ministerios fue tan surrealista que la voy a compartir públicamente.
A pesar de que he pasado por Nuevos Ministerios en decenas de ocasiones, no es una estación con la que esté especialmente familiarizado debido a que no suelo salir del metro. Sin embargo, el pasado viernes había fijado este lugar como punto de encuentro con una bella señorita y necesitaba localizar la salida en la que habíamos quedado. Llegué a la estación a pie, desde Chamartín, y accedí a su interior para dirigirme a la salida de Agustín de Betancourt. Al entrar crucé la estación y me sorprendí al darme cuenta de que era bastante más grande de lo que yo pensaba. De las varias salidas que pude detectar en ese trayecto ninguna se correspondía con la que buscaba, de modo que volví sobre mis pasos para tratar de averiguar si me la había pasado. Descubrí entonces que también podía recorrer otro tramo de estación que había quedado a mi espalda, de modo que eso es lo que hice. Comencé a impacientarme, porque tampoco logré grandes progresos: nuevas salidas, sí, pero no la que necesitaba encontrar. Retrocedí de nuevo y localicé un plano de la estación. «¡Al fin!», me dije en un alarde de ingenuidad.
En el plano estaban marcadas las salidas de la estación, pero no estaba el típico punto que reza «usted está aquí», con lo cual pude ver que había un montón de salidas (no en vano es la estación con más puntos de acceso de Madrid). Me hubiera gustado mostraros el mapa en cuestión, pero no lo he localizado tras googlear un buen rato.

Como es lógico, mi impaciencia iba en aumento y, aprovechando que había por la zona un trabajador de la estación, opté por preguntar. El chico prefirió confirmar en la oficina de atención al viajero si la salida que yo trataba de localizar era la que él creía (como así resultó). «Es la salida de la línea 6», me confirmó amablemente con una indicación de la dirección a seguir. Y nada, allá que me fui pensando para mis adentros «a ver si es verdad». Al final de un largo pasillo había dos salidas, pero ninguna de ellas referenciaba la calle a la que desembocaba.
Con tanta vuelta se me hacía tarde ya, y eso que había llegado con tiempo de sobra. Pero claro, yo calculo que debí de pasarme más de 20 minutos buscando, con lo que hubo que recurrir a la telefonía móvil para coordinarse y lograr el feliz encuentro. Y menos mal que la tecnología sirve para algo, que ya se sabe que un caballero nunca debe hacer esperar a una dama. Bueno, y yo tampoco.
En fin, ¿llegará el día en que los responsables se dignen a señalizar en condiciones las salidas de la estación? Por reconozco que mi sentido de la orientación no es precisamente bueno, he pasado ya por unas cuantas estaciones en España y en el extranjero, y vamos, nunca me había pasado nada similar.
En fin, no me extiendo más, que para compartir algo tan irrelevante ya he escrito más que suficiente. Ya se sabe que una entrada chorras al año no hace daño. Dicen.
Escuchando: Digital Angel III: Brave New World – Othon