Mi equipo se ha pasado una hora pegándose con el Distiller hasta que finalmente ha conseguido convertir el archivo original en word a pdf. Una vez realizada la correspondiente copia de seguridad… misión cumplida.
carmesí
Contenidos de índole personal (vivencias, reflexiones, etc.).
Últimos retoques
«Todo triunfador es un obseso»
Carlos Santis
Me he acordado de que sería positivo incluir, además del típico índice, una tabla con las técnicas concretas aplicadas en el desarrollo del proyecto, si bien eso no me llevará demasiado tiempo. Además a ver si introduzco algo sobre riesgo-país, incluyendo la teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo (¿le suena a alguien el Índice Big Mac? Bah, da igual).
En fin, manos a la obra. Hay anexos que ampliar.
A punto
Prácticamente acabo de terminar el proyecto. Falta añadir un artículo a los anexos, convertir a pdf y que me reúna mañana con mis compañeras para dar el visto bueno definitivo antes de imprimir y encuadernar. 213 páginas, más unas 100 de anexos; de volumen, desde luego, no está mal del todo.
Y ahora me voy a ir a cama, que buena falta me hace.
21
Anoche fuimos un+s cuant+s a despedir a N a la estación.
Dicen que distancia es olvido, pero no es cierto.
Pues nada borra la quemadura de los besos
-rastros de frenesí, huellas, surcos en la piel-
y la distancia nunca se ha medido en kilómetros,
sino en horas. Tú lo sabes muy bien.
Actuamos sólamente buscando placer, dicen,
si bien tengo serias dudas al respecto pues
mi experiencia no confirma esa hipótesis.
Otros dicen que el sexo ha de ser tierno, dulce…
no obstante yo nunca he creído todo
lo que se rumorea.
Algunos dicen también que tengo corazón
-jurarían que se trata de una oscura máquina-,
sin embargo por mis venas apenas circulan
más que caudales de anhelos rojizos
y de turbias caricias oxidadas.
En el fondo, bombeando nostalgia,
lo que en realidad late en mi pecho
no es otra cosa que tu corazón.
20
Uno de los defectos de las toallas blancas es que las manchas de sangre destacan mucho sobre ellas.
Esta noche tampoco he dormido demasiado bien, de modo que la ducha matinal ha sido útil para despejarme. Al menos la almohada está inmaculada, algo es algo.
En realidad ayer tuve bastante suerte, tengo un amigo al que le ocurrió algo similar (léase desvanecimiento) y se rompió la mandíbula contra el lavabo del cuarto de baño de su casa. En cuanto a mí, tan sólo recuerdo un desmayo, hace más de diez años (supongo que casi quince), aplicando algodón a mi nariz para tratar de cortar una hemorragia nasal (durante mi infancia era algo muy frecuente). Pero aquello tuvo más sentido, al fin y al cabo el desmayo no es más que un instrumento del que se sirve nuestro cuerpo para recuperar la normalidad cuando el riego sanguíneo en el cerebro es insuficiente (al colocar el cuerpo en posición horizontal se mejora la circulación hacia la cabeza, como es obvio).
Aún me duele el cuello. Pero tampoco es cosa de quejarse de vicio, ¿no?