27

Es aterrador el poder de algunas palabras,
especialmente de esas que nunca se pronuncian.

Enmudecido, noche tras noche me sorprendo
intentando reconocerme en ese reflejo
apesadumbrado y obsesivo de tu ausencia.

No sabes cómo hiere buscar tu cuerpo
en un lecho de grana y acero que conoces
y encontrar tan sólo el eco de mi propio abrazo.

Hace unas 19 horas…

En algunos momentos podría, lo prometo.

Podría abrir mi pecho y mostrar un haz de luz,
una luz oscura que iluminase tus ojos,
que los hiciese arder feroces como nunca antes,
pues a veces ese brillo es lo único que importa.

Juro que sería capaz en ciertos momentos
de rozar tu piel e inflamar todo a borbotones
como una llama lenta de pureza terrible
que borrase a su paso hasta el último resquicio
de cordura que impidiese el renacer que busco
para poder reformularnos. Una vez más.

21

Anoche fuimos un+s cuant+s a despedir a N a la estación.

Dicen que distancia es olvido, pero no es cierto.

Pues nada borra la quemadura de los besos
-rastros de frenesí, huellas, surcos en la piel-
y la distancia nunca se ha medido en kilómetros,
sino en horas. Tú lo sabes muy bien.

Actuamos sólamente buscando placer, dicen,
si bien tengo serias dudas al respecto pues
mi experiencia no confirma esa hipótesis.

Otros dicen que el sexo ha de ser tierno, dulce…
no obstante yo nunca he creído todo
lo que se rumorea.

Algunos dicen también que tengo corazón
-jurarían que se trata de una oscura máquina-,
sin embargo por mis venas apenas circulan
más que caudales de anhelos rojizos
y de turbias caricias oxidadas.

En el fondo, bombeando nostalgia,
lo que en realidad late en mi pecho
no es otra cosa que tu corazón.

13

Ven, siéntate conmigo
pero no digas nada

pues sé que me hablas con
silencios altos, claros,
que nadie más entiende

y que nuestras tristezas abrazadas
nunca suman el doble de tristeza.

Ven, tú que me conoces
como yo te conozco,
a pesar de que no hayamos podido escoger
y decir amor sea no decir nada.

Hoy te llamo con tres sílabas aunque
me sobre todo eso que hemos callado
en tiempos quebrantados y feroces.

Hoy solo ofrezco olvido.