DarkMad 2019

DarkMad tuvo lugar viernes y sábado 25 y 26 de noviembre, respectivamente, de 2019. En primer lugar quiero dar la enhorabuena a los promotores del evento, porque organizar un tinglado de este calibre no es un empeño baladí.

El lugar escogido fue el espacio multiuso Groove, una sala con aforo de 1800 personas en la sala principal (y otras 500 almas en un escenario exterior). Desde mi punto de vista, un acierto… ubicado en un polígono industrial a las afueras de Pinto, a unos 25 km de Madrid, cuenta con aparcamiento abundante y unas instalaciones espaciosas con jardín y bar. Todo esto está muy bien, pero lo que marca la diferencia son los detalles… aseos siempre limpios y un personal amable, tanto en el control de seguridad como en barra, son un gran punto a favor. Todos sabemos lo que pueden ser las esperas para ser atendidos y los baños escasos y lejanos, así que me parece innecesario abundar más en esto.

A sabiendas de que no todo el mundo dispone de coche o puede permitirse un taxi, los organizadores del festival tuvieron la inteligencia -y el detallazo- de organizar un servicio de autobuses para comunicar el centro de Madrid y varias ciudades españolas de forma ágil y asequible. Otro punto a favor, sobre todo porque la afluencia de visitantes de fuera de Madrid -y de fuera de España- ha sido notable.

El cartel del evento:

DarkMad Horarios

Está claro que un evento con 30 grupos es una paliza, pero claro, también supone un gran aliciente. Más aún aprovechando el precio early bird de los abonos de dos días, 39 euros… importe que es casi simbólico, considerando el precio de los conciertos hoy por hoy.

Sin más preámbulos, entremos en materia.

El viernes se formó cierta cola a primera hora -punto a mejorar-, pero nada grave. Aún poca gente en el recinto y espacio de sobra para esperar el pistoletazo de salida de la actuación de Leaether Strip. Uno de mis objetivos era precisamente disfrutar del directo de Claus Larsen, de modo que fue un magnífico comienzo para la jornada. Y Claus no defraudó, a pesar de los problemas de sonido; de hecho, exigió actuar los 60 minutos que tenía contratados y doy fe de que lo hizo, finalizando con un icónico “Japanese bodies” y el público entregado. Chapeau!

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The Cassandra Complex, y en especial su frontman Rodney Orpheus, dejaron muy claro por qué llevan en el candelero desde 1980: son unos gigantes en el escenario, sin paliativos. Creo que al final de la actuación Rodney se quejó por problemas con el sonido… pero yo había decidido ausentarme para cenar algo y regresar a tiempo para ver en directo a Signal Aout 42, antes del plato fuerte del día (más bien de la noche) para mí: Covenant.

 

 

 

El belga Jacky Meurisse de SA 42 lleva dando guerra desde que en 1981 comenzase a hacer ruido con un grupo de colegas. Lo de ruido es literal, ya que nos estamos remontando a los tiempos del industrial, con actuaciones muy centradas en performances visuales. Pasito a pasito su sonido fue evolucionando hasta el EBM y se han ganado a pulso un puesto destacado entre los clásicos del género. ¿Su actuación? Muy correcta, como no podría ser de otra forma… pero corta, ya que el retraso acumulado era muy importante y la organización se vio obligada a comenzar a “meter tijera”.

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Con demora a mayores, llegamos al último concierto de la noche para mí: Covenant, uno de los componentes de la “Santísima Trinidad” del llamado Futurepop (junto a Apoptygma Berzkerk y VNV Nation). Lo cierto es que la cosa comenzó con mal pie: la voz de Eskil Simonsson era inaudible y los problemas de sonido, serios. Tan serios como para tener que detener la actuación. Finalmente, todo siguió su curso, los suecos lograron finalizar su concierto y aquí finalizó la primera jornada para mí.

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La segunda jornada comenzó con la cancelación de la actuación de Dr. Diablo and the Rodent Show, que me dio pena porque había despertado mi curiosidad. Esta cancelación obedeció a causa de fuerza mayor, de modo que confío en que las aguas hayan vuelto a su cauce. Contando con todo este tiempo extra uno hubiera pensado que la siguiente actuación, la de los lusos She Pleasures Herself, empezaría con puntualidad absoluta. Nada más lejos de la realidad. Lamentablemente, salieron al escenario con más de 40 minutos de retraso, circunstancia difícil de comprender y de justificar, pero eso no fue lo peor: de nuevo problemas con el sonido. Y de los serios. Vocalista frustrado y grupo que finaliza su actuación por respeto a los presentes (porque seguro que la idea de plantarse y mandarlo todo al cuerno se les pasó por la cabeza). Una lástima que se desmereciese de tal forma una propuesta escénica tan interesante, incluyendo unos visuales muy trabajados.

A continuación, otro de los platos fuertes del festival para mí: Love is Colder than Death. Ralf Donis y sus secuaces llevan dando guerra desde 1990 y fueron uno de los pesos pesados del emblemático sello Hyperium. Su mera presencia es capaz de llenar el escenario y su solvencia está fuera de toda duda. Me hubiera gustado una propuesta menos “enlatada” y más en la línea de su álbum Tempest, pero lo cierto es que su repertorio fue un repaso de temas antiguos, nuevos, rarezas… en cualquier caso, mereció la pena.

Me ausenté para cenar algo, que la velada aún iba a prolongarse, con la intención de llegar a tiempo para disfrutar de Kirlian Carmera en directo, otro de los grupos que más me apetecía ver. Sin embargo, la actuación de los italianos no tuvo lugar a la hora prevista, sino después de la actuación de Apoptygma Berzerk… cosa que me pilló fuera de juego (y, de hecho, me la perdí porque me fui cuando Apoptygma finalizaron).

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Y Llegó, al fin, el turno del grupo por el que me decidí a apuntarme a DarkMad desde el primer momento: los incombustibles Fields of the Nephilim, una de las formaciones más influyentes para el rock gótico, a la altura de leyendas de otras vacas sagradas del género como The Systers of Mercy. Lo cierto es que Carl McCoy ya es un veterano (en los escenarios desde 1984) y no me sorprendería que entre las condiciones de su contrato figurase una cláusula dedicada a la obligatoriedad de respetar las horas de actuación acordadas. Puede permitirse, incluso, el lujo de detener la actuación para que los técnicos de sonido solucionen los problemas… porque tocó sufrir, una vez más, problemas con el sonido. En cualquier caso, se solventaron y el público, entregadísimo, disfrutó de lo lindo. Me quito el sombrero, a pesar de que la humareda que asolaba el escenario dificultase la visión. Quizás fuese para darle más misterio a Fields of the Nephilim, quién sabe.

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She Past Away no lo tenían fácil para saciar la voracidad de los presentes tras Fields of the Nephilim. Y, sin embargo, estos dos turcos lo consiguieron. A pesar de que el sonido tampoco fue ninguna maravilla, nos regalaron un directo contundente, sobrio y a la yugular que gustó, y mucho.

 

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Y llegó el colofón del festival para mí. Y para muchos otros, por lo que he leído al respecto. Vientos del norte.

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Yo no tenía grandes expectativas en relación a Apoptygma Berzerk, debo reconocerlo, y eso que Stephan Groth lleva haciendo de las suyas desde finales de los ochenta y muchos de los temas de la banda se han convertido en auténticos himnos. Quizás por eso arrasaron como lo hicieron, porque APOP fue un huracán en DarkMad. Involucrando al público desde el mismo instante en que pisaron el escenario, ofrecieron una actuación redonda, con un sonido aplastante, compacto, sólido como una roca. Fueron cayendo, uno tras otro, temas emblemáticos como Love Never Dies, Non-Stop Violence, Kathy’s Song, etc. Una experiencia a vivir de nuevo.

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No quiero terminar esta crónica personalísima sin hacer un balance positivo del evento. Como ya he señalado, la falta de puntualidad y los problemas de sonido fueron una constante y estoy seguro de que los organizadores de DarkMad han tomado buena nota de ello. Sin embargo, me parece imprescindible poner en valor el esfuerzo titánico que conlleva acometer con éxito un empeño como éste. Hubo aspectos a mejorar, es cierto, pero también muchos aciertos y mucha ilusión. Y eso se merece todo mi respeto.

Ojalá se celebre un DarkMad 2020. Si es así, haré todo lo posible por repetir, porque estoy seguro de que será más y mejor.