Hace unas 19 horas…

En algunos momentos podría, lo prometo.

Podría abrir mi pecho y mostrar un haz de luz,
una luz oscura que iluminase tus ojos,
que los hiciese arder feroces como nunca antes,
pues a veces ese brillo es lo único que importa.

Juro que sería capaz en ciertos momentos
de rozar tu piel e inflamar todo a borbotones
como una llama lenta de pureza terrible
que borrase a su paso hasta el último resquicio
de cordura que impidiese el renacer que busco
para poder reformularnos. Una vez más.

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Mi equipo se ha pasado una hora pegándose con el Distiller hasta que finalmente ha conseguido convertir el archivo original en word a pdf. Una vez realizada la correspondiente copia de seguridad… misión cumplida.

Últimos retoques

«Todo triunfador es un obseso»
Carlos Santis

Me he acordado de que sería positivo incluir, además del típico índice, una tabla con las técnicas concretas aplicadas en el desarrollo del proyecto, si bien eso no me llevará demasiado tiempo. Además a ver si introduzco algo sobre riesgo-país, incluyendo la teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo (¿le suena a alguien el Índice Big Mac? Bah, da igual).

En fin, manos a la obra. Hay anexos que ampliar.

A punto

Prácticamente acabo de terminar el proyecto. Falta añadir un artículo a los anexos, convertir a pdf y que me reúna mañana con mis compañeras para dar el visto bueno definitivo antes de imprimir y encuadernar. 213 páginas, más unas 100 de anexos; de volumen, desde luego, no está mal del todo.

Y ahora me voy a ir a cama, que buena falta me hace.

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Anoche fuimos un+s cuant+s a despedir a N a la estación.

Dicen que distancia es olvido, pero no es cierto.

Pues nada borra la quemadura de los besos
-rastros de frenesí, huellas, surcos en la piel-
y la distancia nunca se ha medido en kilómetros,
sino en horas. Tú lo sabes muy bien.

Actuamos sólamente buscando placer, dicen,
si bien tengo serias dudas al respecto pues
mi experiencia no confirma esa hipótesis.

Otros dicen que el sexo ha de ser tierno, dulce…
no obstante yo nunca he creído todo
lo que se rumorea.

Algunos dicen también que tengo corazón
-jurarían que se trata de una oscura máquina-,
sin embargo por mis venas apenas circulan
más que caudales de anhelos rojizos
y de turbias caricias oxidadas.

En el fondo, bombeando nostalgia,
lo que en realidad late en mi pecho
no es otra cosa que tu corazón.