694

Tengo ruidos en la nuca, doctor.
Siento el cráneo apretar y crujir,
sobre todo si hay penas. No sé…
Hace ya siete años, doctor,
que en vez de pensamiento tengo un ruido
y una pasta muy triste en la cabeza.

Yo haré lo que me diga; yo tendré
paciencia y confianza. Puede ser.
Yo tomaré las medicinas
para poder pensar en mis amigos.

Pero si lo que ocurre, doctor,
es que tengo algún mal que se produce
a causa del amor
y el pensamiento de la resistencia,
entonces, déjelo; esto no es
más que nuestro sonido natural.
Yo viviré
mejor con este ruido en la cabeza.

[Tatareando a Nazim, extraído de Esta luz, Antonio Gamoneda]

681

Que no te engañe
el silencio de un nudo
en la garganta
o el temblor en los labios.

No, no lloraba en realidad.

Tan sólo era que ni siquiera mis
lágrimas
estaban ya dispuestas
a dejar pasar la oportunidad
de contemplarte.

671

Entonces nos colgaron de los pies, nos sacaron
la sangre por los ojos,
con un cuchillo
nos fueron marcando en el lomo, yo soy el número
25.033,
nos pidieron
dulcemente
casi al oído,
que gritáramos
viva no sé quién.

Lo demás
son estas piedras que nos tapan, el viento.

[Desde abajo, extraído de Materia de testamento, Gonzalo Rojas]

628

Hartazgo y orgasmo son dos pétalos en español de un mismo lirio
tronchado
cuando piel y vértebras, olfato y frenesí tristemente tiritan
en su blancura última, dos pétalos de nieve
y lava, dos espléndidos cuerpos deseosos
y cautelosos, asustados por el asombro, ligeramente heridos
en la luz sanguinaria de los desnudos:
un volcán
que empieza lentamente a hundirse.

Así el amor en el flujo espontáneo de unas venas
encendidas por el hambre de no morir, así la muerte:
la eternidad así del beso, el instante
concupiscente, la puerta de los locos,
así el así de todo después del paraíso:
-Dios,
ábrenos de una vez.

[Pareja humana, Extraído de ¿Qué se ama cuando se ama?, Gonzalo Rojas]