1045

Recientemente comentaba en una entrada ajena alguna que otra cosillas acerca de la vida en las grandes ciudades y, además de la anécdota que mencionaba, el viernes pasado me ocurrió algo bastante curioso.

Me dirigía contento y feliz, a eso de las 21:30 h., al acceso del centro comercial de Príncipe Pío, desde el metro. Me fijé en la bóveda y me detuve un momento para sacar una fotografía (con mi flamante movil) de su estructura acristalada. Tras la segunda captura se acercó un vigilante a informarme de que estaba prohibido sacar fotografías allí.

El nivel de paranoia que está alcanzando esta sociedad es espectacular.