Low Karma

Entre otras cosas, este fin de semana tengo previsto comenzar la preparación de mi sesión del día 26 (sí, del día del 26, la del 20 creo que no necesitaré prepararla en exceso debido a que se trata de pinchar cosas habituales para mí).

Me hace mucha ilusión, en primer lugar porque va a ser una sesión en una línea diferente a lo que se ha escuchado en Galicia hasta la fecha (que yo sepa, al menos); en segundo lugar, porque pienso disfrutarla mucho.

Si alguien tiene ganas de escuchar algo diferente, que aproveche la oportunidad.

La banda sonora del fin del mundo

El pasado miércoles tuve el placer de asistir al concierto de Wolf Eyes. No voy a decir que sea una experiencia apta para todos los públicos, ni un tipo de evento habitual por estas tierras; supongo que quizás precisamente por todo resultó especialmente interesante para mí.

Pocos asistentes, aunque ni el calendario ni el estilo musical presagiaban la asistencia de grandes masas. En cualquier caso, breve introducción -y muy apropiada- a cargo del telonero, que fue seguida de un ritual ruidista en toda regla. Una especie de búsqueda del éxtasis a través del sonido más crudo desde el instante en que John Olson se puso los guantes para empezar a «trabajar» hasta el momento quizás más álgido para mi gusto, con la interpretación de Stabbed in the eyes.

En fin, a ver cuándo hay más cositas de este tipo.