Gracias por la calurosa bienvenida

Hoy ha llovido buena parte del día y la temperatura no ha sido precisamente demasiado alta considerando que estamos en junio (por no decir julio). De todos modos esto no es una queja, porque me he pasado todo el día currando en el proyecto y, por tanto, pegado a este trasto (y mis ojos lo notan), que, todo sea dicho, a media tarde decidió reiniciarse por voluntad propia y, tras el scandisk de rigor, me llevé la sorpresa (más bien desagradable) de que la lista de contactos y la de descarga del Soulseek se habían ido al cuerno. En cualquier caso no se perdió nada de lo que había hecho del proyecto, que es lo importante.

La empanada que tuve el placer de degustar ha sido de lo mejorcito del día. Pero no lo mejor.

Por cierto, me he acabado el libro de Wallace Stevens. Ahí va algo como recordatorio.

Light the first light of evening, as in a room
In which we rest and, for small reason, think
The world imagined is the ultimate good.

This is, therefore, the intensest rendezvous.
It is in that thought that we collect ourselves,
Out of all the indifferences, into one thing:

Within a single thing, a single shawl
Wrapped tightly round us, since we are poor, a warmth,
A light, a power, the miraculous influence.

Here, now, we forget each other and ourselves.
We feel the obscurity of an order, a whole,
A knowledge, that which arranged the rendezvous.

Within its vital boundary, in the mind.
We say God and the imagination are one…
How high that highest candle lights the dark.

Out of this same light, out of the central mind,
We make a dwelling in the evening air,
In wich being there together is enough.

[Wallace Stevens, Final Soliloquy of the interior paramour, extraído de The Rock]

Hace 10 días…

A pesar de que a veces casi olvido que acabas de nacer
me asusta siempre que puedas resquebrajarte entre mis brazos.

(Por eso soy tan cuidadoso).

Milagrosamente
aún sigues ahí.

Y es que en las yemas de mis dedos se han imprimado tus huellas dactilares
y por momentos no ha habido nada mucho más importante
que la combinación de tu sudor y mi saliva,
mis lágrimas y tus labios,
o tu cuello y mis susurros.

Porque -esto es una confesión- yo
he podido contemplarte
desde la distancia exacta.

La distancia justa
desde la que la belleza abrasa

y en la que todos somos perfectos
aunque sea sólo por unos instantes…

y no restan ya más palabras útiles.

4

Mi primer verso es para ti.
Yo sé que estás durmiendo,
que tu día
será de angustias,
de desasosegado pensar en mí,
en ti,
en nuestro rumbo
sobre un mar, casi siempre
de tormentas.

[R. Alberti, fragmento de Segundo cuaderno chino, extraído de Versos sueltos de cada día]

¿Por qué un diario on line a estas alturas?

Hace años (literalmente) que consideré seriamente la posibilidad de hacerme un diario on line, antes de que se pusiese de moda; sin embargo, tampoco tenía especial necesidad de ello, de modo que me abstuve de mendigar codecs.

Si bien, aquí estoy. Supongo que podría apelar a varias razones para “justificar” este LJ.
– Más de una persona me ha insistido en ello, lo cual reconozco que no deja de sorprenderme un poco. Se ve que genero ciertas expectativas… curioso, cuando menos. Ah, que no se me olvide, muchas gracias por tu ayuda, tai.
– Es un interesante experimento (veamos quién es capaz de discernir lo «real»). Al fin y al cabo yo hace unos cuanto años que tengo un diario, pero no on line.
– Y, por último pero no por ello menos importante, la posibilidad de que me vaya fuera de España a medio plazo (el 18 del mes que viene será un día ciertamente interesante al respecto).

Veamos qué sale de todo esto. Y, seas quien seas, te doy la bienvenida.

Por cierto, el texto de la entrada anterior es de 23 de noviembre de 2001.