Las ojeras son rutina; No obstante esto es ya un poco excesivo. Dormir me vendrá bien.
A todo esto… ¿Alguien sabe cómo se aplica un torniquete emocional?
Contenidos de índole personal (vivencias, reflexiones, etc.).
Las ojeras son rutina; No obstante esto es ya un poco excesivo. Dormir me vendrá bien.
A todo esto… ¿Alguien sabe cómo se aplica un torniquete emocional?
Bien, me he duchado, he comido una manzana y voy por el segundo vaso de zumo de piña y uva. En la cena me lo he pasado bien; algunos reencuentros son siempre entrañables, aunque es una lástima que faltase alguna gente a la que hace tiempo que no veo. Además, como cada vez que salgo –y especialmente por ambientes que no me agradan especialmente- me he encontrado con vari+s conocid+s. En términos generales ese tipo de conversaciones de madrugada de sábado suelen ser estúpidas a la par que absurdas. Por suerte eso no ha ocurrido hoy.
Por cierto, me gusta la ciudad cubierta de niebla.
Esta mañana las clases de mi curso académico han finalizado. Ya era hora, la verdad.
Acaban de avisarme de que esta noche habrá cena de ex-compañeros de la carrera. Ha sido un poco repentino, pero supongo que será divertido. Por qué no.
“Entonces pensó que, por mucho que la vida sea incomprensible, probablemente la atravesamos con el único deseo de regresar al infierno de quien nos creó, y de habitar en el mismo junto a quien, en una ocasión, nos salvó de aquel infierno.”¨
Éste es un fragmento de Sin sangre, libro del italiano Alessandro Baricco que regalé a mi madre por su cumpleaños. Por desgracia, a ella no le ha gustado.Sin embargo, a mí sí; cuestión de sensibilidades distintas, supongo.
Y conste que no suelo equivocarme en la elección de obsequios.
Como está implícito en el texto, el comportamiento de las personas no siempre es sencillo de comprender. Tal vez porque cada uno actúa con una lógica distinta.
Ayer tuve varias conversaciones interesantes, pero hay una, importante, en la que tal vez me faltó añadir algo para hacerme comprender más.
Soy joven, sin duda. Pese a lo cual he vivido en piel propia o en la de personas muy cercanas experiencias que podrían calificarse de muchas formas -y difícilmente podría decirse que han sido gratas-.
¿Por suerte? De todo aprende quien está dispuesto a aprender. Y yo prefiero quedarme con la parte positiva, desde luego. Estoy cansado de quejas gratuitas, estoy cansado de victimismos, como he dicho en más de una ocasión.
No es Amar ser de, sino ser con. Los celos tienen más que ver con el egoísmo y con la inseguridad que con otra cosa. Pero claro, todos los seres humanos somos egoístas e inseguros.
Supongo que cobardía y egoísmo repugnan a cualquiera. Pero repugnan en mayor medida cuando se ha sido testigo cercano de sus secuelas. Tal vez por eso mi reacción pueda ser un tanto visceral con respecto a algunas cuestiones. Por eso hacen que me hierva la sangre.
Pero yo nunca pierdo la frialdad, ni la compostura. No vayamos a olvidarlo.
Porque yo no me conformo con pequeños amores de juguete.
Esta tarde quedé con R a primera hora. De 18:35 a 18:55 estuve dando una vuelta por la Casa del Libro. He comprado el último poemario de Yolanda Castaño (O libro da egoísta). Después quedé con J y MJ en el mismo lugar de ayer, donde estuvimos disfrutando de una exposición de grabados (amablemente el vigilante nos explicó –de forma totalmente espontánea- algunas cosillas al respecto). Alguno de ellos no me importaría poder exhibirlo en mi propia casa, pero mejor no hablar de precios… por cierto, en la Alameda hay una exposición de pinturas y similares. Por último, estuvimos tomando algo en una las terraza, donde se nos unió P.
Este fin de semana buena parte de mis amig+s se van a Ortigueira, al festival de música celta. Evidentemente yo no puedo.
He acabado de leer los dos poemarios principales del libro de Tomás Segovia. Anagnórisis es muy impresionante. Ya dejaré caer algo por aquí.