146

Pues sí, ésta es una hora algo extraña para que esté on line… uno de los efectos secundarios del insomnio. Levo dos horas dando vueltas en la cama, pensando… he tenido una idea interesante (al menos ha sido productivo).

Volveré.

145

“Inclinas la cabeza y aspiras intensamente con donaire, consiguiendo un regusto a caviar y cocaína en la garganta. Acto seguido, levantas la cabeza, miras a tu alrededor con indiferencia y te limpias del rostro las salpicaduras de sangre ajena, como quien enjuga con todo respeto el agua bendita que el obispo acaba de dispensarle con su hisopo favorito. Algunos órganos internos se parecen a obras maestras del expresionismo; o tal vez sea al revés. El piso de suela de tus zapatos ingleses de piel de venado diseminan ecos a su paso; en ocasiones da la impresión de que el mármol de carrara resuena en tu honor. E intentas recordar cuál es la siguiente víctima que has enterrado en las profundidades de tu agenda electrónica.”

144

Hoy he tenido sesión doble de autoescuela, mañana y tarde. Si bien, eso no es en absoluto trascendente.

Lo que sí es más interesante, entre otras cosas, es que he quedado con para tomar algo. Y, como siempre, ha merecido la pena.

143

Hace tiempo que no.

Pero quién será capaz de evitar tanta ausencia,
de acallar toda esta ansia para siempre,
de arroparte ahora con una esperanza dulce,
de cantarte al oído y arrullarte con sueños,
de regalarte alguna ilusión nueva
que prescinda del verbo.

Y quién, me pregunto, quién querría más que yo…