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Michael Kenna‘s Japan floats in a world of black and white and a subtle range of grays; oscillating between day and night, milky dawns, muffled mists, dense and gentle dusks. The boundaries between water, earth and sky have dissapeared. There are no figures in the frames, yet the presence of mankind is visible in a boat ramp dropping to the sea and a torii leading to the shinto temple. ‘To a certain extent, my photographs must be a reflection of my personality’, declared the artist in 2005 in an interview published by Elegy magazine. In these islands that he explored from every angle, Kenna discovered the same ‘veneration of landscapes’ that exists in his native England. But in Japan, he shows what he feels. He has transcribed a palette os sensations and sentiments. ‘For me, the purpose of photography is not to represent the world. I prefer suggestion to description’. The internal silence, peace and harmony of these images create an external serenity.

Source: Air France Magazine, nº 177 – January, Page 134.

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«Realicé un experimento. Desde que lo hice, estoy convencido de que es un ejercicio recomendable. Llevé un grabador DAT a Hyde Park y cerca de Bayswater grabé un fragmento de cualquier sonido que se produjera: coches pasando, perros, gente. No le presté demasiada atención y me fui a casa a escucharlo en mi reproductor. De repente tuve esta idea. ¿Qué ocurriría si tomo una sección -una sección de 3 minutos y medio, la duración de un single- e intento aprenderla? Y esto fue lo que hice. Lo puse en SoundTools e hice un fundido inicial, lo dejé sonar durante 3 minutos y medio e hice un fundido final. Empecé a escucharlo, una y otra vez. Así, en cualquier sitio que estuviera trabajando podría escucharlo. Lo grabé en un DAT veinte veces o más, para que sonase constantemente. Intenté aprenderlo, exactamente como haría con un tema musical: oh si, ese coche, acelera el motor, las revoluciones en el motor aumentan y entonces ese perro ladra, y ahora escuchas esa paloma desaparecer por aquella esquina. Fue un ejercicio extremadamente interesante, sobre todo porque descubrí que puedes memorizarlo. Algo que es completamente arbitrario y está desconectado, con suficientes escuchas, adquiere coherencia. Puedes imaginar perfectamente que fue compuesto por alguien: «perfecto, puso ese fragmento allí y ese patrón está justo en ese mismo momento en que está sucediendo. ¡Brillante! Desde que lo hice, puedo escuchar las cosas de un modo diferente. Es como ponerse en el papel de un receptor de arte, simplemente decidiendo, ahora yo ocupo ese lugar».

Brian Eno (citado en Toop, David: Ocean of sound. London: Serpent Tail. 2001. Pag. 129). Fuente: escoitar.org