Juraría que desde el 22 de julio he salido de bailoteo en dos ocasiones; las dos últimas fiestas siniestras que hemos organizado. Bueno, quizá la expresión «hemos organizado» no sea la más adecuada, pues de la última me enteré por la prensa. Supongo que hoy saldré, porque me apetece.
Exactamente igual que me apetece leer, o ir al cine con frecuencia, o poder escuchar la música que llega a mi poder. En cierto modo echo de menos tener vida fuera del trabajo. Lo normal, supongo. Sin lugar a dudas los últimos meses están marcados por mi actividad profesional. Los últimos meses son interesantes, creo. Siempre y cuando se pueda considerar interesante la vida de alguien que detenta un puesto directivo.
Esta semana mi dimisión no ha sido aceptada, lo que me invita a pensar que en realidad el balance de mi actividad en la empresa es positivo. Y, además, ha puesto ciertas cosas en su lugar… cada uno está en sus sitio. Ahora veremos por cuánto tiempo más les hago el favor de resolver sus problemas. Y después… a buscar otra cosa.
Pero, si tengo algo claro, es que te echo de menos. Aunque… eso ya lo sabes. Te echo tanto de menos…