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Por primera vez desde hace años me he acercado a ver en primera fila los fuegos artificiales de las fiestas de B; han sido bonitos (la pirotécnica responsable está considerada la segunda mejor de Europa), de modo que ha merecido la pena. Desde el momento en que finalizaron la noche ha sido de lo más absurda.

Pero bueno, ya se sabe que la realidad es profundamente surrealista.

tsk, tsk

Estoy cansado, esta mañana me acosté a las 10:30 y a las 14:30 me desperté por el ruido. A pesar de no haber ingerido nada sólido en unas 18 horas y de, evidentemente, no haber bebido alcohol, me he levantado con el estómago bastante hecho polvo. La fiesta estuvo bien, me gustó lo que pinchó y especialmente la sesión de , el único pero es que el local era grande y se echaba de menos que hubiese algo más de gente. Lo que resutó un poco pesado es tener que hacer tiempo hasta la hora de pillar el tren (por el cansancio, más que nada), pero son gajes del oficio. Esta noche estuve con gente a la que me apetecía ver y conocí también a algunas personas.

Con toda honestidad, esta noche he tenido que hacer un esfuerzo considerable para mantenerme fiel a algo. Algo que ni siquiera sé si existe.

Algunas personas creen conocerme. Supongo que dirían que no parezco mala persona.

Unas cuantas personas me conocen. Creo que dirían que en el fondo no soy mala persona.

No obstante, cuanto más se me conoce, más inquietud despierto, según parece.

Es el precio a pagar.

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[…]
Se le ha helado la sangre en las venas al tiempo
marcho pisando el blando bagazo de las horas
el hoy no tiene jugo el presente es de polvo
el pozo de mi historia está cegado
mi vida ya no bebe de mi vida
no me da de mamar la memoria dormida
no hablamos ya el mismo lenguaje
un día no sé cuándo mutó de raza el tiempo
ya no me reconozco en todo aquello
o si regreso allá no sé quién vive ahora
la mitad de mi vida es terreno mostrenco
en el que sigue estando todo pero no hay nada

regreso de un infierno no soy sino un espectro
no tengo más tarea que mi condena estéril
tentativa insensata sin cesar reanudada
de edificar de nuevo la tiniebla
ese eterno descenso inmaterializable
sórdida trama urdida cada noche
y que el alba desteje
no tendré paz hasta que incendie el tiempo
tendré que asesinar el hoy y abrirle el vientre
forzar a hierro y fuego una salida
de este final de ruta acorralado
abrevarme de sangre aterradora
volver a empujar sombras por mis venas
para que nuevamente por las brújulas corra
un torrente de amor y magnetismo
y vuelva a ser la carne pesada y ominosa
y la muerte recobre su eléctrica mirada
y el dolor y la dicha muevan el firmamento
y que de nuevo vibre resonante
el bronce deslumbrado de las evocaciones
y el sol sea otra vez fundamento en llamas
y el mediodía en su blanco misterio
pan infinito abierto
balanza incandescente que ha escalado el cenit
repartido en sus brazos el peso de la vida
haga otra vez crujir las animosas vértebras
de un Sur hoy fabuloso
columna en cuya comba poderosa
el día hace visible su rigor soberano…

[Anagnórisis, fragmento; Tomás segovia]

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A estas horas la mayor parte de mis compañer+s de Master deben de estar de cachondeo. Yo he ido a cenar, pero me apetece más dormir que dedicarme a bailar pachanga de la peor calaña en “locales bien” de esta bendita ciudad.

Al deshacer el nudo de la corbata me he sentido como si acabase de regresar de una guerra. Y conste que no lo digo precisamente por el traje, eso no es ningún tipo de incomodidad para mí.

La defensa pública ha ido según lo previsto, lo cual quiere decir que puedo añadir una línea más a mi CV y que he finalizado un ciclo. Y ahora comienza otro, que debería ser bastante distinto a todos los vividos hasta la fecha. Y no creo que haya muchas otras ocasiones a lo largo de mi vida en que me encuentre en esta situación; al menos no en el sentido de ser independiente. Porque, Damas y Caballeros, ahora soy libre; no económicamente autónomo (de hecho pecuniariamente hablando estoy endeudado a base de bien), pero la realidad es que no tengo lastres que me impidan orientar mi vida en una u otra dirección. En la que yo escoja. Y eso, como es evidente, es todo un lujo.

Si bien, un lujo fraguado a base de años de esfuerzo. Y el esfuerzo ayuda a valorar las cosas en su justa medida.

Ahora… un –creo que merecido- periodo vacacional antes de actuar.

Muchos son los llamados y pocos los elegidos

Bien, en cuestión de 34 minutos me cambiaré de ropa. Para hoy, traje negro, con un tenue rayado azul que tan sólo se aprecia desde cerca, camisa negra, al igual que todos las demás prendas de ropa, salvo la corbata -que será gris con un elegante dibujo-. Y unos zapatos oscuramente brillantes, que son en realidad el alma de cualquier indumentaria.

Y yo sólo me visto así cuando estoy preparado para vencer.