Segunda parte… ¿alguien se atreve?

Por “aclamación popular” reformularé a continuación el caso hipotético planteado con anterioridad. En esta ocasión daré más datos, no obstante dudo que esto simplifique las cosas. De hecho, en esta ocasión aconsejo que sólo l+s valientes “diagnostiquen”:

  • El sujeto X no quiere perder al otro bajo ninguna circunstancia. Ni tan siquiera está dispuesto a imaginar ese vacío en su vida.
  • El sujeto X considera que estar con otros no es lo mismo.
  • El sujeto X considera que dispensar al otro el tratamiento de “amigo” es verdaderamente… raro.
  • El sujeto X necesita conectarse en ocasiones aunque sólo sea para verificar que el otro “sigue ahí”.
  • Como se puede observar, en esta ocasión sí especifico quién padece los síntomas expuestos (me parece oportuno que coincida con la impresión generalizada, de modo que se concentran en uno de los sujetos). Aquellos que se atrevieron a dar su parecer para los dos implicados apostaron en su mayor parte por un amor no correspondido, sin embargo…. ¿qué ocurriría si el sujeto Y sintiese aproximadamente lo mismo que el X? La respuesta parece sencilla, ¿verdad? Diré más, el sujeto Y tiene muy claro que el vínculo existente entre ellos implica algo más que amistad y, de hecho, lo ha hablado ya con el sujeto X (ninguno de los dos tiene oficialmente pareja, de modo que no existe impedimento alguno en ese sentido).

    Puesto que no sería nada divertido poner todo tan fácil, complicaré un poco la situación. A pesar de la química que parece existir, según se ha defendido, ambos sujetos parecen no llegar a nada. O al menos a nada más allá de lo que sería una relación amistosa.

    ¿Cuáles creen que pueden ser los motivos para que se dé esta situación aparentemente paradójica?

    Capítulo en blanco

    El blanco se hace desear. La violación comienza. ¿Dejar o no dejar el blanco? Pero dejarlo es siempre dejarlo para otro. Todos los espacios en blanco son para mí, son para ti, son para quien primero los alcance. Una tela en blanco, una cuartilla en blanco, una carta en blanco. Todo es posible. Todo se esconde detrás del blanco. El blanco es siempre metálico, acerado, y nos hiere los ojos. Un verso sobre la cuartilla, una mancha sobre la carta, un color sobre la tela, son funciones elementales, esenciales, necesarias. Pero un verso requiere otro verso, una frase pide otra frase, un color solo con el blanco resulta incestuoso, provocativo, ofensivo, inmoral. Es una cópula demasiado ostensible. ¿A quién primero se dirige el blanco? ¿A nuestra pluma, a nuestro entendimiento, a nuestro pincel? A ninguno de ellos: el blanco se dirige siempre a nuestro sexo. Es menester violar el blanco. Allí la mancha roja dice su sangre, el azul dice su mar o el verde sus entrañas. Es menester combatir la inhumanidad del blanco hasta hacerle llorar, hacerle gemir, hacerle confesar todos sus secretos, obligarle a desnudarse. Entonces quizá nos dirá, con acento desesperado, las noches pasadas ante la lumbre, esperando, con la tristeza entre los grises de la mano. O sabremos de una pasión nutrida entre dientes, sin ni un mendrugo de pan para roer. O nos revelará, al oído, aquel amanecer purísimo que debajo de la ceja llevaba escondido.

    No hay ningún mármol griego detrás del blanco.

    [Capítulo en blanco, extraído de Fragmentos del laberinto, Josep Palau i Fabre]

    107

    El viernes comí en casa de N, junto a MJ y E. A las 19:00 aproximadamente nos acercamos a casa de J, donde al final nos reunimos todos (avisamos a los pocos que podrían dirigirse al M de que se ahorrasen el paseo en balde). Ayer fue N el que comió aquí. Ayer, por cierto, vi tres películas:

  • The Eye.- Se deja ver. Me gusta el tratamiento que reciben las imágenes, y desde luego el argumento da cierto juego y explota las típicas situaciones que resultan inquietantes para cualquiera (por ejemplo, la escena del ascensor). Las referencias a El sexto sentido y a Las manos de Orlac son ineludibles.
  • Los amantes del círculo polar.- Mi película española favorita, que N no había visto entera. Sencillamente maravillosa, al menos para mi gusto.
  • La boda del monzón.- Película hindú que ofrece una visión actual de las castas más pudientes (algo así como la clase media alta aquí). Desde luego no es “lo típico” y está bastante bien llevada.
  • Después de tomar algo en la Plaza de la I junto a los que vimos la película (N, MJ y Á), me acercaron hasta vinos, donde antes de llegar al Bümal me encontré con un relativamente numeroso grupo de asistentes a la fiesta que se estaban dando un pequeño respiro de la misma. Entre unas cosas y otras la verdad es que mi asistencia fue muy breve, pero bueno, como espero que se realice alguna más por el estilo podré resarcirme. Curiosamente regresé a casa no demasiado tarde, pero entre una cosa y otra acabé por recoger la prensa a las ocho de la mañana, antes de acostarme. Resultado: he dormido cinco horas.

    En fin.