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Algunos apuntes sobre la semana pasada:

  • He comenzado las prácticas con el coche y, milagrosamente, aún no ha habido muertos. Hoy ha tocado la cuarta práctica y para mañana ración doble, que tengo prisa.
  • El viernes tarde estuve con mi bienamado JC, que regresa esta tarde a la capital, en una feria de empleo en Santiago (léase Galiemprego) en viaje relámpago y surgido a última hora.
  • El sábado por la mañana subí hasta el campus (cosa que no hacía desde ya bastante tiempo, la verdad) para realizar la primera prueba de la nueva edición de las becas del ICEX, un entretenidísimo psicotécnico. Somos 3500 candidatos, de modo que por esa razón, entre otras, no albergo grandes esperanzas al respecto. Si bien, por intentarlo que no quede.
  • El fin de semana ha sido socialmente activo, y eso que me modero.
  • Esta semana tengo examencillo de alemán.
  • Próximamente, más.

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    Me duele la cabeza ahora.
    Quizás se deba a la falta de sueño
    -pues necesito soñarte cada noche-
    o quizás a que me duelen asimismo los ojos
    -estos ojos de ébano y nieve que siempre te buscan-
    de irradiar tanta luz oscura
    para iluminar nuestro camino.

    Mátrix

    Anoche fui a ver Mátrix Revolutions, estrenando unas excelentes salas de cine, por cierto. Desde luego puede gustar más o menos, pero me ha impresionado mucho el hecho de que finalmente la trilogía tenga coherencia (asistí a la proyección de todas las partes siendo bastante escéptico con respecto a qué esperarme). Fui con otras seis personas y al salir de la proyección la impresión generalizada era más bien de cierta decepción… hasta que aclaré que a mí me había parecido redonda y me puse a responder a las preguntas. Y, tras diez o quince minutos de argumentaciones, convencí bastante. Desde luego la primera parte plantea preguntas. La segunda parte es esencialmente una película de acción (muy buena a mi entender, pero de acción). En la tercera parte no podían permitirse el lujo de limitarse a dar golpes… había que proporcionar ciertas respuestas.

    No se trata de la trilogía de películas de mi vida, pero me quito el sombrero. Aunque esto no deja de ser sólo mi parecer, claro está.

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    Así como los caballos olfatean y sienten
    horror al bisonte así los sueños olfatean
    y sienten horror a la muerte
    Acabo de despertar
    Como todo animal carnívoro he soñado con mi presa
    a la cual he de descubrir pacífica y porque
    su olor me llama demasiado
    Aún tiene su razón de ser el lobo
    Entre los cadáveres de renos estaba la mujer muerta
    En esto reconocí que los grandes lobos
    los killers
    habían venido a merodear por las cercanías

    [poema extraído de Música de lobo, Carlos Edmundo de Ory]