Me tratan de loco en mi casa rezan por mí
Pero no rezan para que yo sea yo mismo
sino para que sea como ellos
[…]
[Fragmento de Viva Vox, extraído de Melos melancolía, Carlos Edmundo de Ory]
Me tratan de loco en mi casa rezan por mí
Pero no rezan para que yo sea yo mismo
sino para que sea como ellos
[…]
[Fragmento de Viva Vox, extraído de Melos melancolía, Carlos Edmundo de Ory]
Últimamente estoy algo desganado para escribir. Dejando eso aparte, he tenido dos exámenes esta semana; uno de alemán, el jueves, y otro de inglés, esta mañana. No tienen nada que ver el uno con el otro.
En ocasiones me da la impresión de que me he pasado la vida haciendo exámenes. Entonces me paro. Reflexiono.
Y constato, una vez más, que es cierto. Y que necesito mejorar mis habilidades idiomáticas.
Entre otras muchas cosas, claro.
Entre las dos últimas noches he dormido 21 horas aproximadamente. Tenía algo de sueño acumulado, por lo que parece.
La fortuna nos sonríe con frecuencia, pero rara vez nos damos cuenta. Por desgracia, generalmente estamos demasiado ocupados observando nuestros propios ombligos.
«El escritor Eduardo Galeano daba una conferencia en una universidad norteamericana. Cuando terminó su exposición un alumno le preguntó qué era la utopía. «La utopía es como el horizonte, uno se acerca diez metros y el horizonte se aleja diez metros… Avanzamos otros cien metros y el horizonte se aleja cien metros…» Uno de los alumnos le interrumpió. «Entonces, ¿la utopía no sirve para nada?». Galeano cerró la metáfora. «¿Cómo que no? Sirve para caminar».»