El mal existe y, por lo general, tiene alguna explicación. Pero en ocasiones…
En ocasiones, no.
El mal existe y, por lo general, tiene alguna explicación. Pero en ocasiones…
En ocasiones, no.
Y como culminación de mi actividad laboral durante la semana, jornada de doce horas y media de trabajo.
Me voy superando.
Hacía tanto tiempo que no escribía una carta a mano…
Vi en aquellas figuras turbulentas
no la amenaza: la verdad del mal,
todos los nombres del horror, la guerra,
el odio y su raíz sulfúrea.
Sin comprenderlo, sin reconocerlo
en su cerrado embozo, el mal nos cerca
y nos habita. Y en su remolino
ha arrastrado con furia la esperanza del mundo.
[LXVII, extraído de El libro, tras la duna, de Andrés Sánchez Robayna]
Me refugio en un libro durante la tormenta
tornándome poesía.