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Pues sí. Esta manchita en el escenario es un trocito del concierto al que asistí el pasado lunes. Podría escribir unas cuantas cosas sobre él (y positivas, no vayáis a pensar), pero tengo asuntos que resolver antes de levantarme a las 05:00 h de mañana para irme al aeropuerto (de nuevo).

Quien tenga curiosidad puede deleitarse aquí.

De nada.

Estación inverno

Entrada para los rezagados: Este lunes se celebrará la Estación Inverno del Festival SinSal.

Y atención a la actuación de Yellow Swans, dentro del mismo Festival, a las 19:30 h. del próximo sábado 25.

Sus canciones parten del lado industrial de la escena noise (Swans, Coil, Throbbing Gristle…) para darles un enfoque más rock y más tribal que quizás dañe los oídos de aquel que no vaya preparado a sus peculiarísimas actuaciones en directo, pero que desde luego apuntan al corazón y a los pies. Han sido definidos como “la respuesta post-apocalíptica al minimalismo”, como “nihilismo post-rock” o “un accidente de coche en el que sigue sonando death metal a menos revoluciones dentro del plástico fundido y los hierros retorcidos”.

La música aquí y allá


…Y lo peor de 2005

Sin duda la parte más negativa del 2005. Y la cifra continúa bajando. Es cierto que hay mucha oferta, poco tiempo y sobre todo menos dinero. Pero si hubiese que crear una lista de las causas que influyen en esta decadencia habría que situar algunos factores antes.

En primer lugar la concentración de la información en la escena independiente. Internet, los Blogs o las Podcast deberían haber tirado del carro pero en una red cada vez más dinámica, la gente se siente amenazada por el exceso de nombres y justifica su interés por aquellos grupos que se repiten en todos los sitios y con los que pueda defenderse en determinados círculos. Ya se sabe: ser Indie es moderno y está bien visto pero ser «rarito» y «freak» ya es pasarse de la raya.

La segunda gran causa podría buscarse en los mega-festivales que a lo largo del año requieren inversiones superiores a 600 Euros. Estos encuentros de varios días sacian la sed de música en Directo para muchas personas que invierten todo su presupuesto y dedicación en estos maratones de «música independiente». Una vez que vas tienes que convencerte y presumir que ha valido la pena. Que has visto a tropecientos grupos que de otra forma te sería imposible. Ya se sabe que lo importante es consumir y la música no se escapa de esta costumbre tan nuestra.

Y ya puestos tenemos una tercera causa que es el fetichismo del Pop. Aquí lo importante es coleccionar nombres y dejar bien claro en las conversaciones con los amigos que has visto a la estrella de turno. Comprar una entrada por 40, 50 ó 70 Euros no debe ser un obstáculo si has participado en el acontecimiento del año. Seguro que durante los doce meses hay alguno en tu ciudad que te permita echar la casa por la ventana.

Info extraída de aquí

La banda sonora del fin del mundo

El pasado miércoles tuve el placer de asistir al concierto de Wolf Eyes. No voy a decir que sea una experiencia apta para todos los públicos, ni un tipo de evento habitual por estas tierras; supongo que quizás precisamente por todo resultó especialmente interesante para mí.

Pocos asistentes, aunque ni el calendario ni el estilo musical presagiaban la asistencia de grandes masas. En cualquier caso, breve introducción -y muy apropiada- a cargo del telonero, que fue seguida de un ritual ruidista en toda regla. Una especie de búsqueda del éxtasis a través del sonido más crudo desde el instante en que John Olson se puso los guantes para empezar a «trabajar» hasta el momento quizás más álgido para mi gusto, con la interpretación de Stabbed in the eyes.

En fin, a ver cuándo hay más cositas de este tipo.