227

Así como los caballos olfatean y sienten
horror al bisonte así los sueños olfatean
y sienten horror a la muerte
Acabo de despertar
Como todo animal carnívoro he soñado con mi presa
a la cual he de descubrir pacífica y porque
su olor me llama demasiado
Aún tiene su razón de ser el lobo
Entre los cadáveres de renos estaba la mujer muerta
En esto reconocí que los grandes lobos
los killers
habían venido a merodear por las cercanías

[poema extraído de Música de lobo, Carlos Edmundo de Ory]

225

Puedo verte sí Te estoy imaginando
con claridad con nitidez frente a mí

Quién pudiera contemplarte en silencio Quién pudiera
guiar tus manos
sentir tu aliento desnudo
y escucharte escucharte escucharte

Sentirte cerca sin tocar
próximo inminente todo
sólo ser testigo mudo
y segunda piel
cómplice, copartícipe de tu gozo
placer en carne viva

Pues también es eso Amar
Amarte sin paliativos
toda tú sin miedo
para ti para mí

Tanto Amor que te desbordase
que se te derramase por dentro

y pudieses sentirme parte de ti

Siéndonos

205

Yo sé que alguien me besa la espalda nada más
Ignoro si es mujer o materia de sueño
Y sé también que algunos ángeles te espiaron
sentados en los altos de cipreses muy quietos
Vi al diablo quemar jazmines una vez
Los muertos por las noches tocan flautas
Y los buitres los buitres los buitres
como si se pudieran posar en mis pestañas
Por las calles me miran los gatos melancólicos
mientras yo pienso en perlas soy así
Montado en un caballo que no tiene cabeza
yo soy así yo soy así yo soy así
Tu mar tu manicomio de espuma ten en mí
el hombre que te mira únicamente solo
Los peces con su sangre pequeña me conocen
y las algas que son los pelos de mi espíritu
Hombre rubio del Norte tú no puedes
saber nada del ogro sangriento que yo soy
Sólo los que conocen la pena de esos gatos
saben acariciar mi cabeza salada.

[Oda a la sangre, extraído de Los poemas de 1944, Carlos Edmundo de Ory]