368

Como la gota
abre el agua en círculos
cayendo desde arriba
la luz desciende lenta
e implacable en la tierra
de Argaga

Deja huellas
de miedo
a la noche inocente

Teme
la tierra
anegarse en lo oscuro

Sólo existe
bajo los círculos de luz

Los ojos
saben
también la transparencia

La quieta destrucción

[Círculos, extraído de En el cuerpo del mundo, de Andrés Sánchez Robayna]

Supernova

De consumirse el Amor que nos profesamos
moriríamos, inflamados, al instante.

Qué terrible onda expansiva.

Nos retraeríamos antes del estallido
que nos reventaría
como un extraño florecimento;
como la escarcha al dilatarse
por las venas de un ser vivo.

No se habría contemplado nada más brillante, jamás.

355

Si te perdiese
Mi mundo quedaría sumido en las tinieblas

La oscuridad pretendería devorarme
Mas desconozco quién fagocitaría a quién

Esperaría
Errante
Perdido

Animal moribundo
Que ignora dónde debe perecer

Si me faltases
No quedaría adónde ir
Ni luz que marcase senda alguna

Qué quedaría
me pregunto

344

Tañía levemente tu cuerpo aquella noche
con mis manos desnudas, tratando de arrancar
de él los sones que perseguía. Mientras,
mi deseo erguido te buscaba apasionado
entre la húmeda memoria de tus labios, dentro
del terso olvido de tu piel, en ti.

333

A veces se me agotan las palabras
y me quedo sin nada que decir.

Nada que merezca mucho la pena.

Mientras, el silencio se eleva a tientas, tanteando,
espiándonos desde el techo, con curiosidad,
tejiendo telarañas de vacío;
como si el silencio fuese un arácnido
que se oculta informe entre las rendijas,
entre intentos de comunicación.

Sobreviviendo a base de sonidos.

Palabras como moscardones.