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Entonces nos colgaron de los pies, nos sacaron
la sangre por los ojos,
con un cuchillo
nos fueron marcando en el lomo, yo soy el número
25.033,
nos pidieron
dulcemente
casi al oído,
que gritáramos
viva no sé quién.

Lo demás
son estas piedras que nos tapan, el viento.

[Desde abajo, extraído de Materia de testamento, Gonzalo Rojas]

Digamos… ¿prolífico?


«Pues sí, llevo escritos 325 libros, de los cuales llevo publicados 280, y esto en 32 años y medio. ¿Mucho? No lo sé. Me he convertido en un fenómeno (de circo, no me refiero a que sea una maravilla gótica. Un día te dicen que eres el autor vivo con más libros editados y… flipas. Yo solo quería ser escritor, desde los 8 años, y ser libre, y feliz. Nada más. Y es lo que soy. Mis libros los preparo mentalmente. Desde que tengo una idea hasta que la escribo pueden pasar semanas o meses, incluso años. Cuando tengo el libro en la cabeza entonces hago el guión (suelo irme al Caribe dos veces al año, sólo, para hacer esto). También escribo los guiones en aeropuertos, aviones, etc. El guión es resumir el libro (sistema MP3 en literatura) antes de escribirlo con el ordenador. Con un guión perfecto, en mi caso, el trabajo de hacer la novela es el más sencillo. Un libro de los llamados «juveniles» tardo en hacerlo entre una semana y diez días, uno infantil dos o tres días, y uno gordo, para adultos, pongamos de dos a cuatro semanas. Si he de ir a un país a investigar es otra cosa, pero mientras viajo preparo guiones de otras novelas. Yo no paro nunca de pensar y de escribir. Me encanta lo que hago, por lo tanto, como lo disfruto, sigo y seguiré hasta que me muera».

Jordi Sierra i Fabra

Y mucho más

Nuestros redactores son expertos en sus áreas de especialización, siendo científicos, investigadores, educadores y negociantes exitosos. Cada uno escribe continuadamente para Aquaculture Magazine sobre asuntos del forraje y nutrición, materia genética y del engendro, y sobre los mariscos, camarones, tilapia, salmón y mucho más.

Cartas desde el Surrealismo

RECETA CORTA PARA ADUEÑARSE DEL FUTURO:

I. Saque del olvido todas las utopías sueños y locuras con que se inflaman las ganas de ser feliz.

II. Asómese a ver el amanecer con ojos nuevos y échele una miradita al horizonte (ayuda mucho)

III. Ponga a remojar (durante tres noches de luna llena y en lágrimas frescas) los cadáveres de las frustraciones, las desesperanzas y las privaciones.

IV. Tire toda la ropa que esté impregnada de rutina.

V. Invite a vivir con usted 13 colores nuevos, 13 libros de poetas rebeldes y 13 perfumes hipnóticos.

VI. Acepte con la más íntima de las certezas que el amor es posible y salvífico.

VII. Báñese con lociones magnéticas hasta que salga luz por los poros y escriba todas las cartas que nunca escribió diciendo lo que nunca dijo.

VIII. Dibuje tres mapas estelares con la geografía más desconocida de su corazón.

IX. Déjese crecer en los sueños siete tréboles, nueve puntos cardinales y trece barcos de cristal.

X. Pida a tres amigos verdaderos que no repitan el discurso del patrón durante tres meses.

XI. Lleve con usted este recetario, bien zurcido en la esperanza, durante tres meses.

XII. Mezcle todo lo anterior con una dosis generosa de cosquillas.

XIII. Tómese a mañana, tarde y noche siempre en compañía de música y baile.

Espere un tiempo prudente y luego tómese un caldo de estrellas frescas. Los resultados son extraordinarios. Deberá acostumbrarse a un cambio significativo en el estado de su espíritu. No faltará quien diga que esta usted loca o loco. No se preocupe eso querrá decir que va usted muy bien. Que llegó la cura.


INTERNACIONAL SURREALISTA

„No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar las banderas de la
Imaginación‰

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Hartazgo y orgasmo son dos pétalos en español de un mismo lirio
tronchado
cuando piel y vértebras, olfato y frenesí tristemente tiritan
en su blancura última, dos pétalos de nieve
y lava, dos espléndidos cuerpos deseosos
y cautelosos, asustados por el asombro, ligeramente heridos
en la luz sanguinaria de los desnudos:
un volcán
que empieza lentamente a hundirse.

Así el amor en el flujo espontáneo de unas venas
encendidas por el hambre de no morir, así la muerte:
la eternidad así del beso, el instante
concupiscente, la puerta de los locos,
así el así de todo después del paraíso:
-Dios,
ábrenos de una vez.

[Pareja humana, Extraído de ¿Qué se ama cuando se ama?, Gonzalo Rojas]