Me voy

Queridos niños y niñas,

Si escribo algo por aquí durante los próximos días no será desde esta ciudad.

Navidades algo atípicas desde hoy, pero… las mejores que podría desear.

Entrad en el nuevo año con buen pie.

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El tacto de la seda es delicioso, si bien es aconsejable actuar con el cuidado debido para evitar marcas o adormecimiento de extremidades derivadas de una presión excesiva, o incluso quemaduras por rozamiento. Todo es tomar una de las puntas y trazar con ella la trayectoria apropiada, rodeando paulatinamente, para conseguir un efecto similar al de un corsé. Ni siquiera es necesario recurrir a fijaciones externas para inmovilizar, contar con una cantidad suficientemente larga es suficiente. Y continuar trazando espirales, hasta tener un control absoluto, momento en que anudar de forma apropiada se impone. Hasta conseguir una dominación profundamente estética, misteriosamente hermosa y frágil, embriagadora, absoluta.

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No está de más que salga por aquí de vez en cuando. Es la mejor forma de refrescar mi memoria para no olvidar por qué he ido dejando de hacerlo.

Sí, me alegro de ser raro.

Y, además, esta ciudad está frágilmente vacía

sin ti.