Muy señores míos,
Me dirijo nuevamente a ustedes para poner en su conocimiento que la respuesta que a día de ayer dieron al correo electrónico que les remití solicitándoles información sobre el curso semipresencial para trabajadores en activo dedicado a la dirección de equipos que llevarán a cabo próximamente, ofertado por la Confederación de Empresarios de X me parece totalmente inadecuada, por los motivos que a continuación expongo:
En primer lugar, su correo no está firmado, lo que me impide dirigirme directamente a la persona que ha tenido a bien responderme.
En segundo lugar, dicha persona se toma la licencia de dispensarme un tratamiento de tu. Y, según mi leal saber y entender, el derecho de tutear a alguien no es algo gratuito, de modo que les sugiero que traten de evitar en el futuro tales excesos de confianza.
En tercer lugar, en dicho correo de respuesta no se aclaran ninguna de las cuestiones que, como ustedes mismos pueden comprobar si les parece oportuno, les planteo en mi correo electrónico original. Esto imposibilita mi inscripción en el curso en cuestión.
A la espera de sus noticias, pues albergo pleno convencimiento de que su vocación por la satisfacción del cliente les hará tomar las medidas oportunas para solventar esta situación, me despido.
Atentamente,
A