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Doy por finalizado este febril fin de semana. Me quedo con muy buen sabor de boca, las cosas como son.

Estoy contento de que haya pasado a formar parte de la familia LJ. Bienvenida.

A partir de mañana debería dedicar un buen rato diario a ciertas cuestiones.

Pocas cosas son mejores que una buena sobremesa

Hoy he comido en un restaurante medieval en Santiago; en la carta se incluía una interesante -y vistosa- enumeración de platos, indicando fuente y siglo de la receta. El menú se compuso de empanada vegetal, guiso de conejo y pera al vino. Todo estaba estupendo, especialmente el segundo plato.

Ésta será la tercera noche consecutiva de marcha.

Por cierto, resulta casi gracioso que curtidas gentes oriundas del centro de la península lo pasen tan mal con el calor que hace aquí. Serán cosas de la humedad…

Estamos de rebajas

La fiesta de anoche no estuvo mal, lástima que al final un pequeño problema de comunicación -debido a la última sesión- empañase un poco el desenlace.

He dormido poco y mal, lo cual, por otra parte, parece inevitable en esta casa. Me despertó en última instancia una llamada, en la que alguien muy querido para mí me pidió consejo para tomar una decisión importante y urgente, de índole profesional.

Me espera un fin de semana ajetreado haciendo nuevamente de guía turístico.

¿Mi vida social es demasiado intensa?

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No está nada mal que a estas horas el termómetro de la terraza marque 30º C; si a eso le sumamos la elevada humedad ambiente, cabrá la posibilidad de confirmar que hace calorcillo.

Esta tarde asistí a la lectura de proyecto de un amigo, que ya es ingeniero oficialmente. Tras el “vino español” de rigor (léase distendida degustación de pinchitos varios) unos cuantos nos fuimos a echar una pachanga a S. Ya me extrañaba a mí haber salido indemne de la última… hoy mi gemelo izquierdo ha quedado algo perjudicado. Pero bueno, nada que asuste a estas alturas, eso es lo normal (y no porque yo tienda a lesionarme con facilidad, más bien al contrario). Estaré recuperado en breve –espero-; realmente añoraba mi regreso a las canchas.