Repúblicas bananeras

Confío en que llegue el día en que los funcionarios publicos respondan por su desempeño profesional, ya sea por su diligencia o por su falta de ella. Es la única esperanza para que este país pueda aspirar a convertirse en otra cosa.

Escuchando: In dreams of mine – Faith & The Muse

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5 comentarios en “Repúblicas bananeras

  1. Me temo que no lo veremos nunca, es un lobby demasiado fuerte. Siempre pensé que no hacen falta más funcionarios, bastaría con que la mitad de los que están trabajasen de verdad. Pero desde que lo he visto desde el interior me repugna aún más la vileza con que se pasan por el forro el buen hacer laboral. Yo nunca seré funcionaria, aunque lo ponga en un papel. Y si me llegan a abducir, ruego me peguen un tiro en la base del cráneo con todo el amor del mundo. Aj.

    Aún sigo llamado sin éxito al teléfono de Gestión de Multas de Circulación del Ayuntamiento de Madrid ¬¬

  2. Supongo que depende de la Administración a la que corresponda cada funcionario. Yo pertenezco a la CAM y levanto poco la cabeza de mi mesa durante la jornada laboral, por lo menos en la Admin. de Justicia no nos falta trabajo a los funcionarios. Siempre hay alguien que da la mala fama pero no es lo normal. Eso sin contar con el abandono que tienen los juzgados en cuanto a medios materiales y demás falta de inversiones. No creo que se pueda encasillar a todos los funcionarios bajo un mismo patrón.

  3. Yo también pertenezco a la CAM y en muchas ocasiones me gustaría que no fuera así, al menos en mi actual ubicación que espero me dure no más de 3 meses o mi salud mental se verá muy mermada. Por lo que yo he visto hasta la fecha, no me atrevería a decir que no es lo normal (y he estado en tres sitios diferentes), pues la desidia impera en muchos funcionarios y nos quitan las ganas a los que queremos hacer las cosas bien. El trabajo no escasea, cierto es, y, como mencionas, la falta de medios tampoco ayuda, pero se trata más bien de una cuestión de actitud o más bien desgana y pasotismo en gran parte de la población funcionarial, que no en toda, ojo. De hecho, no me incluyo: me ha tocado sacarle los colores a alguna de estas tipejas en modo “señora, yo también soy funcionaria y trato a los administrados con el respeto que se merecen, así que haga el favor de tratarme bien”. Hasta que ese tipo de comportamientos no desaparezca, me temo que nos tocará tragar bilis en muchas ocasiones.

  4. No creo que se pueda encasillar a todos los funcionarios bajo un mismo patrón.

    Generalizar es siempre peligroso, por eso mismo me he limitado a reivindicar que se le dé a cada cual lo que merece. Si el acceso a al empleo público está regido por los principios de igualdad, mérito y capacidad, ¿por qué no lo está la permanencia en el mismo?

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