Cuando mi voz te invoca
con todo su hechizo
pronunciando tu nombre
enunciando un tímido sortilegio
deletreando tu cuerpo
sílaba a sílaba
letra tras letra
esculpiendo el mármol de tus muslos
con jadeos y saliva
arañando tu espalda con susurros
recitando tu vientre
declamando los versos de tus manos
descifrando tu anatomía
cual jeroglífico o memoria
en un ejercicio de entrega y dicción
se hace presente
como un eco inconfundible
que nadie podría decirte nunca
como yo…