345

Tras comprobar que con una mano menos el día a día se transforma (las actividades más triviales -afeitarse, hacerse el nudo de la corbata, cocinar, etc- llegan a convertirse en auténticos desafíos), mi mano va reponiéndose paulatinamente. De hecho me permite ya escribir con relativa normalidad, como demuestran (o no) estas líneas.

A todo esto, no sabía que los cursos de formación-selección podrían resultar incluso entretenidos.