A veces se me agotan las palabras
y me quedo sin nada que decir.
Nada que merezca mucho la pena.
Mientras, el silencio se eleva a tientas, tanteando,
espiándonos desde el techo, con curiosidad,
tejiendo telarañas de vacío;
como si el silencio fuese un arácnido
que se oculta informe entre las rendijas,
entre intentos de comunicación.
Sobreviviendo a base de sonidos.
Palabras como moscardones.
Tomorrow we’ll be ok…
Vielleicht. Ich hoffe es, weil ich dich liebe…