El tacto de la seda es delicioso, si bien es aconsejable actuar con el cuidado debido para evitar marcas o adormecimiento de extremidades derivadas de una presión excesiva, o incluso quemaduras por rozamiento. Todo es tomar una de las puntas y trazar con ella la trayectoria apropiada, rodeando paulatinamente, para conseguir un efecto similar al de un corsé. Ni siquiera es necesario recurrir a fijaciones externas para inmovilizar, contar con una cantidad suficientemente larga es suficiente. Y continuar trazando espirales, hasta tener un control absoluto, momento en que anudar de forma apropiada se impone. Hasta conseguir una dominación profundamente estética, misteriosamente hermosa y frágil, embriagadora, absoluta.