Rómpeme, sí, destrózame
por dentro abriéndote camino, vamos,
desgárrame, lacérame, aplástame,
trónchame ya, desbórdame
como si fuese dedal perdido en el océano
o rama bajo el peso de la nieve.
No te tengo ningún miedo, Amor,
aunque duelas a veces como nunca
y aunque me sienta a veces como un recién nacido.
Porque eres lo mejor que me ha pasado…