Que dejase escapar lo que hay en mi interior
significaría el fin del mundo.
La llamarada asolaría todo a su paso
dejando tan sólo parajes yermos,
tierras devastadas, secas, estériles,
que nuestras lágrimas recobrarían.
Al fin y al cabo todo es nuevo ahora:
mi cama es algo ajeno,
nadie aguanta de nuevo mi mirada,
mi mano se siente tan desnuda sin la tuya…
Y es que el amor es una carga terrible
que nos dota siempre de alas flamígeras
para salvar prontos cualquier obstáculo.
Amar, mi niña, nos transforma en ángeles…
ains… :_
a ver si nos vemos el sabado¡ :**
q gran verdad…
ais…
Nos veremos, nos veremos… :)
:*
Eso mismo pienso yo… xD
;*