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Amber asylum es uno de esos grupos de los que suelo hablar con la boca pequeña, como si sintiese cierta reticencia a que su existencia se difundiese en exceso. Desde luego es el único grupo con el que me gusta sentirme algo egoísta, como si se tratase de un pequeño tesoro que me gusta reservarme y compartir sólo con los más allegados. ¿Por qué? Tal vez porque considero que muy pocos serán capaces de comprender en toda su magnitud sus obras. En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, voy comentar algo sobre él.

No encontramos ante el proyecto musical (y, en general, artístico) de Kris Force, compositora de la mayor parte de las letras y música que se pueden encontrar en los álbumes que han conseguido editar hasta la fecha. Aún así, la participación de otros miembros del grupo y colaboradores varios es también reseñable, así como la presencia de letras que incluyen fragmentos de obras literarias (es éste uno de los motivos por los cuales las letras no pueden encontrarse en los libretos de los álbumes de esta gente, si bien se prevé la posibilidad de que antes o después sean publicadas en forma de libro).

¿De qué estilo musical estamos hablando?, se estará preguntando alguien. Kris considera que su música está más próxima al metal que a ningún otro estilo. Esto nunca ha dejado de sorprenderme, pues siempre se ha encuadrado al grupo en una especie de tierra de nadie a medio camino entre el neoclásico y la música ambiental, algo oscuro, obsesivo, decadente y hermoso como una mariposa agonizante, por ejemplo. Además de infinidad de colaboraciones y de apariciones en recopilatorios diversos, han sido publicados un par de singles (en vinilo) y cuatro álbumes de larga duración. El primero, Frozen in Amber, vio la luz en el 96 y ha sido reeditado este mismo año en una edición con temas extra y nuevo artwork. He aquí composiciones en que priman violín y guitarra, casi música de cámara acompañada por la envolvente voz de Chris. Al año siguiente The natural philosophy of love asomó la patita por debajo de la puerta, presentando características similares a las de su antecesor. En fin, será en el 99 cuando me compre, aún calentito, mi álbum favorito de esta gente, Songs of sex and death. No voy a decir nada más al respecto, porque sencillamente no tengo ganas. Por último, e incluyendo percusión casi por primera vez en la historia de la formación, tenemos The supernatural parlour collection, otro puñado impresionante de temas, entre los cuales se incluye una versión de los míticos Black Sabbath. Y ahora… quien se atreva, que investigue.

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7 comentarios en “158

  1. Me recuerdas a un pseudo-conocido del #sopor_aeternus que se empecinaba en que él los conocía y que el resto de la gente no y no se cuantas paranoias más. :)

    En cualquier caso sólo he escuchado 3 canciones suyas (tan contadas como los 3 recopilatorios donde están ubicadas). Por lo que veo deberé escuchar más.

  2. Curiosamente de Sopor Aeternus no he escuchado gran cosa (y advierto q, como su propio nombre indica, me parecen soporíferos xD).

    Busque, compare, y si encuentra algo mejor… xD

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