Anoche me acerqué al Revoltallo; de los tres conciertos que vi, puedo decir que:
El primero [O Ciprián e mailo can] fue un grupo que contaba con batería, percusión tradicional, guitarra, voz, gaita, usos ocasionales de armónica (de forma similar a un acordeón, por cierto) y… ¡tuba!? Este instrumento era parte de la sección rítmica, como si fuese un bajo… pero el efecto era realmente peculiar. El resultado no me parece convincente, pero bueno.
Los segundos [creo que Lugnasad] tocan rock. No lo hicieron mal. Tampoco es que me dejasen emocionado.
El último grupo [Macfeck] está compuesto por una escocesa -que aportaba la parte vocal- y dos ingleses; cuentan con violín (este tipo es una auténtica máquina), un pequeño bombo accionado con pedal por el violinista, guitarra acústica y, según los temas, banjo, mandolina, Bodhran… Lo hicieron francamente bien. De hecho compré un CD suyo. Tocarán el sábado cerca del Morrazo y en Poio a finales de mes.
De todos modos el sábado lo tengo ya suficientemente ocupado, finalmente tendré que repartirme entre un cumpleaños y la fiesta de Pontevedra.
En fin, tras esto me fui con J a ver la lluvia de estrellas; las condiciones no eran nada propicias -la luna llena es un obstáculo para ciertas cosas-, pero aún así no estuvo mal. Nunca he sido supersticioso, de modo que no me he molestado en pedir ningún deseo. De haberlo hecho, hubiera pedido tan sólo uno.
Y ni tan siquiera para mí.