Por favor, deja que me aleje un rato de mí.
Que te presente mi mansa esperanza
como quien fiado tiende sus muñecas.
Que al anochecer sienta el filo de tus palabras
y el cruento goteo en el charco oscuro de sueños.
[…]
Por favor, deja que me aleje un rato de mí.
Que te presente mi mansa esperanza
como quien fiado tiende sus muñecas.
Que al anochecer sienta el filo de tus palabras
y el cruento goteo en el charco oscuro de sueños.
[…]