4

Mi primer verso es para ti.
Yo sé que estás durmiendo,
que tu día
será de angustias,
de desasosegado pensar en mí,
en ti,
en nuestro rumbo
sobre un mar, casi siempre
de tormentas.

[R. Alberti, fragmento de Segundo cuaderno chino, extraído de Versos sueltos de cada día]