TV digital

Hace unos días conseguí pasarme el tiempo íntegro que invertí en dar buena cuenta de mi cena -unos 25 minutos- viendo anuncios publicitarios en la televisión (y eso sin necesidad de zapear en exceso, pues la TV de la cocina no dispone de mando a distancia).

Fue un experimento interesante.

Y, además, los anuncios son parte del escaso contenido con cierto interés que se emite por TV hoy por hoy (a menos que puedas permitirte TV digital, claro está).

El ciego

Dicen que, una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:

«POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO».

Un creativo de publicidad que pasaba frente a él se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio la vuelta y, con una tiza, escribió otro anuncio. Volvió a colocar el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna y observó que su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él el que reescribió su cartel y, sobre todo, qué había puesto. El publicista le contestó: «Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras», sonrió y siguió su camino.

El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

«HOY ES PRIMAVERA Y NO PUEDO VERLA».

[alguien me envió esta historia mediante mail hace algún tiempo. Interesante, ¿verdad?]