«No estés triste, porque quiero abrazarte», dijiste entonces.
Supongo que ahora ya puedo estar triste.
Mucha suerte, mi amor.
Contenidos de índole personal (vivencias, reflexiones, etc.).
«No estés triste, porque quiero abrazarte», dijiste entonces.
Supongo que ahora ya puedo estar triste.
Mucha suerte, mi amor.
Oh Diosa, a ti me encomiendo de corazón. Te suplico una muerte rápida y piadosa en tu campo de batalla, te ruego que no me niegues tu afilada misericordia.
Amén.
¿Cuántos frutos pueden dar las semillas del dolor?
El amor en la distancia es como el viento en el fuego. Si es pequeño, se apaga; si es grande, se hace incendio.
Dicen.
Este fabuloso nebulizador no sé si reducirá la mucosidad, lo que sí que está a punto de erradicar es mi nariz.