En fin, queridos niños y niñas,
Hace una semana constaté que dormir y conducir son actividades incompatibles (al menos para mí). Hace una semana, camino al trabajo, colisioné cuasi-frontalmente contra un camión.
Como podéis comprobar, he sobrevivido. Y, después de todo, no está nada mal.
Tampoco es que vaya a ponerme trascendental o existencialista, pero… no es para tomárselo de broma.
Por suerte (mucha suerte) no sólo he sobrevivido, sino que he salido casi indemne. Y no sólo yo, sino también el otro conductor implicado en el siniestro. Nada que no se solucione con algo más de reposo.
Y bueno, creo que no voy a contar mucho más en este preciso instante. Tan sólo que me alegro de muchas cosas. Si ya lo decía el Sr. Freud… Soy un hombre afortunado: en esta vida nada me ha sido fácil.