437

Transitando por un callejón esta tarde un desconocido -con aspecto de indigente- se ha dirigido a mí, formulando la siguiente pregunta con una sonrisa:

– ¿Te acuerdas?
– …
– ¿Por qué no puedo vivir en las azoteas?
– …

Viva el surrealismo, y olé.

2 comentarios en “437

  1. Haberle contestado algo a juego. Yo que se… «los pelos de mis nudillos nunca crecen más largos». Qué indigente más chulo. Aquí sólo te piden dinero para vino. Una vez le di dinero a uno, y se empeñó en darme la mano y en contarme cómo había llegado a esa situación. Un tipo majo. Poco higiénico, pero majo.

Los comentarios están cerrados.