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Damas y caballeros,

Sepan ustedes que del día crucial no ha quedado más que una pizpireta voluta de humo…

[Por suerte encajo los golpes con mucha clase, dejando aparte que había asimilado ya tal circunstancia adversa el pasado miércoles, anticipándome a los previsibles acontecimientos]

Como diría un entrañable amigo mío, bienaventurados los que nada esperan, pues no serán defraudados.