El vuelo aterrizó, milagrosamente puntual, hace casi cuatro horas. He comido, he deshecho mi equipaje y he revisado mis cuentas de correo electrónico.
Entrevista realizada, ahora toca esperar.
Primeras navidades felices en muchos años.
Y a tiempo para hacer un repaso ultrarrápido para el examencillo oral de alemán que tendré en poco más de dos horas.
Quizás cuente más cosas de mi viaje.