234

«Me estoy dando cuenta de que me gusta. Disfruto volando en business class, mientras los titulares de mi periódico reflejan un mundo similar a una geoda llena de basura y el auxiliar de vuelo me observa de reojo, con cierto disimulo, como si yo fuese un consolador de platino.

Ya lo creo que me gusta. Con esa sensación de falsa placidez y los vídeos para pasar el rato. Y los baños de los aviones, esos misteriosos lugares, claro está.

Y el aterrizaje culmina con un ligero pitido de oídos que te devuelve a la realidad.

O no.»

2 comentarios en “234

Los comentarios están cerrados.