Acabo de levantarme. Lo primero que he hecho es encender el ordenador, sin molestarme si quiera en levantar la persiana. Llevo un rato despierto, dando vueltas en la cama con una erección más que respetable. También mi cuerpo te echa de menos.

Y es difícil articular algo con palabras. Te necesito tanto, te Amo tanto… sí, eres mi sueño hecho realidad. Haces que me sienta muy afortunado.

Me haces feliz. Y yo sólo ansío hacerte feliz, mi niña.