¿Somos dos copos de nieve?

En una tormenta dos copos de nieve sólo se encuentran por un instante. Tal vez sea el azar, tal vez pueda achacarse a la predestinación. Son esos pequeños milagros que ocurren en ocasiones.

Por suerte o por desgracia, no suelen durar.

Mi madre dice que estoy demasiado delgado; las ojeras tampoco deben de resultar favorecedoras, aunque ellas ya se han habituado a mí -como yo a ellas-. Y estoy empezando a ponerme moreno.

Esta tarde, como viene siendo habitual, me he socializado. A última hora hemos jugado una pachanga en S. (calma, estoy ileso) y mañana tengo, entre otras cosas, compromisos familiares que atender. Añadiré, además, que he comenzado a echar un vistazo al Código de circulación, que ya va tocando.

(Conste que nada de esto llenará el vacío)

Ahora mismo estoy inspirado. Podría escribir.

Pero no es buena idea. No, no lo es…

y… sí, todo es extraño. Pero eso ya lo sabíamos, ¿verdad?

2 comentarios en “¿Somos dos copos de nieve?

Los comentarios están cerrados.