Llevo un par de noches durmiendo más bien poco. Una, porque me desvelé de madrugada (cosa que ni tan siquiera recuerdo cuándo había ocurrido por última vez); otra (léase ayer), porque salí y esta mañana me despertó una llamada telefónica.
Ayer y yo ejercimos de anfitriones de C, a la que al fin he conocido en persona. En cualquier caso C contaba ya con guía nativo, personaje al que hacía tiempo que yo no veía. Me lo pasé bien, espero que estas cosas se repitan en breve.
Supongo que hoy tocará salir también.
He comenzado la lectura de una amplia antología (ed. bilingüe) de Joan Brossa. Veremos.