55

No se decide a irse este extraño verano
Se arrastra desganadamente terco
Cuelga de nuestra historia como un mudo reproche
Sospechando tal vez que ya nos llama
Otro inminente amor de brumas y de alivio
También nosotros esquivamos su mirada
Sin acabar de preguntar de veras
Si nos amó mientras nos tuvo
Si no fue todo él indecisión y amago
Fiebre tardía y sequedad agónica
Si este trecho de ruta viajamos bien despiertos
Si no estuvimos siempre esperando un comienzo
Que no supimos nunca si había llegado
O lo habíamos errado sin remedio
Como niños sin ánimo que titubean
Paralizados de inminencia
Ante el giro implacable de la cuerda apremiante
Y su tiránico chasquido
Que el minuto acorrala
Y la fascinación del fracaso hipnotiza
Y no encuentran la entrada a ese urgente latido
Hasta que afloja al fin su intensa comba y muere
Mejor no hacer balance
Mejor no decidir si tenemos reproches
Para este irresumible verano vergonzante
Más nos vale pensar si algo le dimos
Que fue a fondo perdido
Mejor no prolongar con despedidas
El indudable fin de esta dudable historia
Titubeando sin convencimiento
Entre el rencor y la nostalgia
Aunque aquí sigue mudo estorbándome el paso
Sin dejarme distancia para intentar al menos
Volverme a ver de frente su mirada
No podré saber nunca mientras siga rondando
Con su cuerda aflojada reptando entre mis pies
Si latí de verdad en sus revoluciones
Si la bruma invencible de mi escucha
No era el zumbar redondo de su impecable látigo
Pero también si se demora tanto
Yendo y viniendo así sin dar la cara
Es que tampoco él quiere
Ahora que acaba el tiempo que despilfarró tanto
Preguntarse si por fin cumplió sus promesas
Mas que importa saber a estas alturas
Si he vivido de veras un rotundo verano
Es en el alto otoño que viene fatalmente
En el que una vez más quiero probar fortuna
Necesito estar limpio
Estar ligero y fuerte delante de un comienzo
Libre de manos un momento antes
De hacer el gesto de tomarlo
Tener para mí entera mi mirada
Hacer acopio de mis pensamientos
Necesito ese aire frío y lúcido
Suspendido sin peso sobre un frágil instante
Que dura trémulo entre dos umbrales
Y abre en medio la pura diafanidad del vértigo
[…]

[fragmento de Migraciones, extraído de Noticia Natural, Tomás Segovia]